27/6/10

Diálogo y Consenso

La sede Rosario de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) suspendió una jornada de formación docente al advertir que el libro que allí se iba a presentar contenía una carta dedicada a un profesor homosexual. La actividad iba a ser dictada por el prestigioso pedagogo español Miguel Angel Santos Guerra, el sábado 19 de junio pasado. La obra en cuestión es “Pasión por la escuela. Cartas a la comunidad educativa” (Bonum). Para que el acontecimiento no se concretara hicieron lo suyo el Opus Dei y miembros de la alta jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica. Al final, la editorial religiosa ordenó que se retiren los ejemplares de la venta. “En ninguna parte del mundo me ha pasado algo parecido”, dijo el educador a La Capital. Link

Carta abierta a un profesor homosexual

Querido amigo: Sabes mejor que nadie que hay que estar dentro de la piel del que sufre para saber lo que se siente. El que está fuera se lo puede imaginar, pero no lo puede saber. He pensado muchas veces lo que tiene que pasar por la mente y por el corazón de un profesor homosexual, sobre todo cuando se encuentra en un contexto institucional conservador y refractante a los cambios. ¿Qué le sucede a un profesor homosexual en un Colegio del Opus, por ejemplo? Bueno, en primer lugar que tiene que hacer un permanente y perfecto ejercicio de camuflaje. Puede ser que el puesto de trabajo esté en peligro. Increíble, pero cierto. ¿No puede un profesor homosexual enseñar bien matemáticas, ser un ejemplo de ciudadano y educar a los alumnos y alumnas para que aprendan a convivir? En segundo lugar que tiene que armarse de valor para escuchar, sin rebelarse, la doctrina oficial de una institución (para la que trabaja) que le tacha de enfermo, de pecador y de anormal. Para oír una y otra vez que no puede casarse, que no puede practicar la sexualidad (porque sólo es aceptable cuando se encamina a la reproducción) y que no podrá adoptar y educar a los hijos e hijas que, quizás, quiera tener. completa

Sabemos de los intentos que la cúpula eclesiástica ha realizado por lanzar documentos con el apoyo de opositores, sin lograrlo. En todos ellos se pide "diálogo, tolerancia y consenso". La Fe religiosa puede rechazar conductas que no le son propias, o que condena abiertamente: Aborto, homosexualidad, matrimonio entre personas de un mismo sexo, etc. Pero estas prédicas deben afectar sólo a quienes comparten el rito, no deben ser impuestas como normas a toda una sociedad. Es muy ridículo invitar a una persona para realizar una actividad, y luego descubrir que lo que va a decir contradice sus prácticas.

En lugar de prohibir ideas, podrían ocuparse en excomulgar a los genocidas y a los religiosos que cometen crímenes contra menores. Porque como dijo Jesús "lo que le has hecho al menor de mis hermanos me lo has hecho a mí"

1 comentario:

Daniel Mancuso dijo...

curas cínicos, obispos hipócritas, filigreses cómplices...

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