
Leonardo Favio es el mejor director de cine de la Historia nacional. Esta no es una apreciación sólo mía, sino de la mayoría de la crítica especializada del país. Su tercer película, El Dependiente, con Walter Vidarte y Graciela Borges en su mejor actuación, es generalmente la película que se lleva todos los votos. Paradójico que sólo se consiga en VHS, o en formato de DVD pero copiada del video casette. Lo mismo ocurre con "El romance del Aniceto y la Francisca"; su primer película Crónica de un niño se encuentra en DVD pero desconozco si fue remasterizada. La trilogía en color se consigue en DVD: Nazareno Cruz y El Lobo, Juan Moreira y Soñar Soñar, un peliculón con Carlos Monzón y Gian Franco Pagliaro.
En 1969 Favio estrenó El Dependiente, basado en un cuento de su hermano y coguionista Zuhair Jury —también director, autor e intérprete—. La película fue catalogada por el entonces Instituto Nacional de Cinematografía (hoy Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales-INCAA) de "exhibición no obligatoria", significando la supresión del apoyo oficial argentino hacia el filme.
Su coherencia y vigencia lo sostiene como uno de nuestros artistas populares de mayor prestigio, nacional e internacional.
Hace unos días, un amigo me devolvió mi copia de El dependiente, la cual creía perdida y la alegría que me produjo volver a verla todavía me dura. Por eso este post sale así, de prepo y porque en estas semanas vengo leyendo declaraciones de un director de cine, que no deja de asombrarme. Cuando uno cree que no se puede caer más bajo, él siempre guarda un poquito más.
Muy distinto es el caso del Director del Pueblo!!!
“Uno la ve tan frágil y tan bonita que parece mentira que tenga tanta fuerza para enfrentar a tantos mediocres”















