
¿Vieron Duro de Domar ayer? fue patético, patético el debate, patético la forma de opinar, una falta de respeto a Pablo LLonto. Matías y Julia buscaron salvar las papas, pero desbarrancó y termine apagando la tele cuando Fernanda Iglesias con lágrimas en los ojos y al borde del ataque dijo que tenía miedo. Temía por su vida, por lo que está pasando (¿?)
No podemos tropezar dos veces con la misma piedra. Ayer varios periodistas del grupo, concurrieron a la comisión de libertad de expresión de la cámara de diputados. Todos tienen miedo pero el dato lo dio Morales Solá: "puede haber muertos si el gobierno no frena estó". Inmediatamente recordé las palabras de Eduardo Buzzi, presidente de la federación agraria, cuando dijo que esto se terminaba con un muerto en la ruta. Esa vez la mesa de enlace logró su cometido, victimizarse y presentarse como trabajadores comprometidos con la producción del país que eran perseguidos por un gobierno injusto.
Frente al inminente destrabe de la ley de servicios audiovisuales, que sigue retenida por el aberrante y falaz falló de dos jueces, el grupo saca a sus hombres a la calle para poder lograr un clima similar al que generó la mesa de enlace en dos mil ocho. Miedo en la población, bronca y una respuesta adversa al gobierno nacional de los mismos beneficiados, que con el tiempo comprobaron que la segmentación propuesta era una situación mucho mejor que en la que se encuentran los pequeños y medianos productores.
Periodistas famosos y de amplio conocimiento público hablan de miedo, de persecusión, de dictadura. Alguién que nació en la democracia no tiene la más mínima idea de lo que es un régimen dictatorial. Algunos todavía reivindican o minimizan los alcances que tuvo.
Se nos convida a participar en esta encerrona que sólo nos perjudica, ocultando temas mucho más importantes, como por ejemplo la aceptación del canje de deuda, desaceleración de la inflación; que la industria crece, que la recaudación aumenta. No podemos darnos el lujo de entrar en una pelea que está ganada, porque la votación de la Ley tuvo un amplio concenso. No podemos embarrar un proyecto que tiene más de veinte años de lucha y que sigue en suspenso por los amparos de jueces cómplices. Volvamos al eje de discusión: la aplicación de la Ley de servicios audiovisuales. No entremos en este juego que invisibiliza la gestión del gobierno nacional. No les demos el lugar de víctimas cuando no lo son.