
El tipo está cómodo recostado sobre el monopolio, se lo ve feliz. A Zloto se lo ve dubitativo, pero al otro se lo puede percibir cómodo. Como si hubiese encontrado su lugar en el mundo.
El problema de Ernesto es que se mete en cada berenjenal ultimamente que después queda pegado. Es que estar cómodo muchas veces implica suspender por un rato toda crítica, a veces me pasa, pero yo no tengo la misma responsabilidad que el tipo, como diría Sarte. Yo no soy el periodista, en todo caso un lector que ve con asombro cómo un tipo quiere hablar de algo, pero como no puede hacerlo o no quiere o no lo dejan, busca formas oblicuas que terminan dejandolo mal parado.
En la columna de la revista veintitres se mando una de san quintín. Extrañar se llama el texto y la verdad es una ensada mixta de cualquier cosa. Toma un texto escrito por Alejandro Borensztein que desde Clarín salió a defender al diario atacando a Osvaldo Papaleo. Obvio que el pibe recostado sobre la cómoda marquesina ni se calentó en verificar si los datos eran reales. Ni siquiera republicó parte de la carta de Osvaldo Papaleo que desmiente los dichos del Hijo de Tato Bores. Y que desafía a que demuestren lo que dicen.
No tengo ganas de andar analizando qué hizo o no hizo el finado Bores en la dictadura o durante el menemismo, pero me sigue llamando poderosamente la atención que Tenembaum no pueda pronunciarse directamente sobre Papel Prensa. Toma palabras de otros, busca atacar a las víctimas descalificándolas, pero no puede decir "yo pienso qué";"según una investigación que realicé Papel prensa estuvó bien otorgada a los tres diarios". Nada de nada che.
Es terrible tener que insistir pero Ernesto, vos ya no sos periodista, sos otra cosa que no sé que es.




