
Esta foto me parece maravillosa. Ella radiante, alegre, pero la mirada de él lo dice todo. Amor, orgullo, felicidad, es magnífica.
Cuando se acercan las fiestas uno empieza - no sé porqué - a recordar a los que no están. Yo extraño a mi viejo, y siempre lo voy a extrañar, ya lo sé. Como sé también que siempre voy a extrañar a Néstor. Pero mi idea no era ponerme nostálgico, sino dar gracias.
Crecí, como casi toda mi generación, con el mito de Eva, de Perón, de los años felices. Siempre pensé que eso era parte de una historia que nunca iba a vivir, y de alguna manera sentía envidia. El peronismo sólo me había dado a Menem, Duhalde, Ruckauf y toda esa caterva gorila que se adueño del partido durante los 90'.
Por eso en estas víspera yo quiero dar gracias, por ser parte de la historia más hermosa que me tocó vivir como argentino. Gracias por estos siete años maravillosos que nunca se borrarán de mi memoria, por esta suerte de borrachera colectiva de felicidad que te invita a creer que todo es posible, pero posta. Por momentos maravillosos de sentirme pueblo, esa palabra difícil de pronunciar durante mucho tiempo; un solo grito que se unió y consiguió cosas irreversibles para sus vida.
Gracias por Cristina Fernández de Kirchner, y muy agradecido por Néstor, ese hombre que llegó y se fue como lo que era, un hombre.
Yo ya empiezo a levantar mi copa (para ir acostumbrando al hígado) por este milagro argentino que me permitió vivir los años más maravillosos, algo impensando hace siete años atrás.