
La verdad que estoy cansado de esta ciudad, y si bien sé que muchas cosas voy a extrañar, las que me molestan pesan más. Por eso hemos decidido con mi compañera, cambiar de vida. Este cambio esta muy lejos de lo que podría creer Ari Paluch.
El proyecto de irnos de este gran centro urbano tiene vieja data, pero nunca estuvo tan cerca su realización. Gracias a nuestro esfuerzo, hemos podido comprarnos nuestra casa en el partido de San Pedro a unos 170 Km de Bs As. Es una casa modesta, pero cargada de amor y perseverancia. Estos dos meses en los que no estuve escribiendo nada en el blog, los pasé trabajando en los arreglos y si bien todavía falta bastante el cambio es esperanzador.
El pueblo es muy chico, ya que está a 30 Km de San Pedro ciudad para los que conocen, y casi no hay nada, más que unas pocas casas. La vida es muy tranquila y bastante relajante. Todo es muy lento para los ojos del recién llegado. Como un huesped, se observa la diferencia de lo extraño. Todos los ojos estaban puestos en los recien llegados, y está bien que suceda así. Temo a la monotonía y al excesivo silencio. Me pregunto si podré adaptarme, pero el proyecto ya esta en marcha y bastante encaminado. Todavía no hay plazos para la mudanza que espero no se dilate más de los dos años, para cuando termine el mandato de Cristina, jajaja.
Tengo ganas de otra cosa, no sé si mejor o peor, pero sé que distinta a estas que vivo. Vivir fuera de Bs As tiene sus complicaciones, pero prefiero arriesgarme a estos nuevos aires que seguir padeciendo estos buenos aires.