25/8/08

Contra el Consenso




Hace algunas noches hablaba con un amigo, a raíz de una discusión que había tenido sobre el escenario político actual, y éste me decía: “es muy difícil hablar con alguien que no toma una postura política, y lo único que hace es chicanearte. Por eso ahora, antes de discutir, yo le pido que aclare qué defiende, así lo puedo chicanear también, sino es muy fácil la postura de todo está mal


Para discutir hay que hacerlo con otro, sino no tiene sentido. Algunos confunden discutir con evangelizar, buscar la conversión del otro, y juntos formar un consenso. Eso no es discutir. En el intercambio de pareceres con el otro aparece la subjetividad, es ineludible. ¿Cómo se puede debatir contra un objeto? Ya que lo que encierra el discurso pseudo-objetivo es la posesión de la verdad. Y si alguien posee la verdad, en tanto absoluta, será imposible el razonamiento. A los temores de discutir y participar, se suma el horror al disenso. Durante años se trabajó en la despolitización de la vida social, entonces la economía pasó a ser una cuestión de técnicos que encerraban en sí mismo la verdad; la seguridad, la educación, la salud, todo quedaba por fuera de la gestión política. Lo que surge en estos tiempos es el consenso y la no-confrontación. Así como la política es sucia, la confrontación y el disenso es autoritarismo e intolerancia. Por eso una persona que vota con el corazón, a favor del consenso y la tolerancia, puede ser catalogado como un héroe nacional, omitiendo que a lo que renuncia es justamente a tomar una postura política. O para decirlo mejor, elude decir a qué idea política responde.

Una política es una fidelidad arriesgada, militante y siempre parcialmente no compartida.” Dice Alan Badiou en, “contra la filosofía política”, ya que implica una ruptura, y esta no puede ser consensuada, tampoco es una abstracción, la política es militancia, organización y la toma de posición.

Cuando se reclama por el diálogo, éste escamotea la idea del disenso, pareciera que su sola convocación simplificara una solución que surge deus ex machina. Todo se resuelve con el diálogo y el consenso. A veces no. Esto no se resuelve sin tener en cuenta una lógica interna al problema, y muchas veces existen posturas políticas que son irreconciliables.

Cuando Eduardo Buzzi, dirigente de la federación agraria, dice que los Kirchner son un obstáculo para crear políticas virtuosas que permitan generar riqueza y empleo, se olvida que cuando habla de “los Kirchner” habla del período de mayor crecimiento económico en la historia Argentina. Habla, también, del gobierno que posibilitó la búsqueda de justicia, allí donde el poder durante décadas, pugnó por su acallamiento en nombre de la pacificación y otra vez, el consenso, la tolerancia y lo que es peor, la superación de los problemas del pasado. Así resuelve las cosas el poder. Por eso es preferible la opinión y el sentido común de un empresario agropecuario que quiere el bien de todos, la paz, la tolerancia y el consenso. Aún cuando éste, tenga un objetivo político que no dice. No está mal que se posean objetivos políticos, todo lo contrario, el problema es el enmascaramiento de este objetivo en palabras que no dicen nada respecto a la ideología que promueve su proyecto de organización militante, porque convengamos que no son empresarios preocupados, sino militantes políticos disputando el poder de gestión.

¿Qué apoyo tendrían, quienes durante décadas hablaron e hicieron campaña sobre la peste de la política, si en vez de presentarse como “campesinos” maltratados por un estado autoritario e intolerante, lo hicieran como actores políticos organizados que disputan el poder de gestión, con las armas que poseen?
¿Cuál sería la reacción de la opinión pública ante un partido político que defiende intereses de clase? ¿No sería más honesto, que seguir con la chicana del consenso, la tolerancia y el bien común?

1 comentario:

MONA dijo...

En realidad, no es verdadero el propósito del sector agropecuario de alcanzar mayores rindes. Es evidente que el problema es político. Ya lo dijo Chiepes, en página 12 del domingo...
El eje del debate dado en estos días discutía dos modelos de país: la intervención del Estado en la Economía o la regulación de la misma por el Mercado. Esto que ocurrió se enmarca en los sacudones que está viviendo Latinoamérica que son impulsados por los sectores de poder concentrados que añoran la etapa de las relaciones carnales con Estados Unidos, los que recibían al FMI y aplicaban sus recetas, los que privatizaban empresas estatales, los que entregaban el Patrimonio Nacional dejando a millones en la miseria.
Un abrazo!

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