19/8/11

El DES-CONCIERTO


Desde el domingo que no le encuentran explicación. Todas las encuestadoras se equivocaron. La construcción de la percepción popular fue un fraude. Los más de diez millones de votos que recibió Cristina Fernández de Kirchner sorprendió a todos. Nadie lo esperó. Se sabía que ganaba, deseabamos que fuera por un amplio margen, pero nadie dimensionó tanta cantidad de votos y de votantes. Porque es más aplastante ante la proporción del electorado que concurrió a las urnas, a una elección primaria, no general. Todavía puede subir o bajar también.
Y así están, se miran y se preguntan. En la noche del domingo ante el impacto, la mayoría disimuló, menos Carrió. Ella es así. No lo soportó. Y recién veinticuatro horas después dió la cara para asumir la derrota. Fue la única que lo entendió como un rechazo POPULAR.
Ni Cobos, Ni Sanz, Ni la UCR, Ni la SRA, Ni el Multimedio Clarín asumieron la derrota. Rápido buscaron culpables en el afuera, como si no hubiesen formado parte de la construcción "de fin de época". Ya no son más epocales.

Luego de la reelección de Mauricio Macri, Fito Paez escribió su opinión sobre lo que la sociedad porteña había elegido. Esta carta de Paez dio pie a una solicitada y sobretodo un fuerte rechazo mediático, por las duras palabras con que expresó su descontento.

Desde el Lunes comenzaron con el operativo: pánico. Primero la idea fue instalar el fraude y no funcionó, hasta Carrió reconoció la justeza de los comicios. Entonces apareció el Operativo Pánico que se basa en intentar revertir el 50,07% que obtuvo CFK, a través de la seguridad institucional.
El encargado en salir ahora fue uno de los tentáculos políticos de Héctor Magneto, Ernesto Sanz, ex-precandidato a las elecciones primarias que optó por retirar su candidatura.

"Lo que está en juego es el equilibrio de los contralores". Esta es la idea a instalar en la agenda, aunque en realidad, en el congreso el FPV no quedaría con mayoría automática, aunque sí retomaría el control de las cámaras, como ha ocurrido siempre, hasta que en el 2009 se les ocurrió intentar un contrapoder parlamentario que era una suma de vanidades, más que expresiones políticas.

De cara a octubre, no se rendirán a la voluntad popular quienes fueron vencidos por el voto, si no respetarón nunca la democracia.
Tinen dos mes para inventar una cosa detrás de otra, aunque como se demostró el domingo, el pueblo vota lo que le conviene, algunos convencidos ideológicamente, y otros porque se sienten a gusto con quienes gobiernan, cuando lo hacen bien.

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